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Red delictiva. Roban camionetas de alta gama en el conurbano para cruzar drogas por la frontera caliente del narcotráfico

La escena era habitual en la zona aledaña a la frontera con Paraguay: una patrulla de la Gendarmería sorprendió a los conductores de dos vehículos que circulaban por una picada en el interior d...

La escena era habitual en la zona aledaña a la frontera con Paraguay: una patrulla de la Gendarmería sorprendió a los conductores de dos vehículos que circulaban por una picada en el interior de la selva misionera. Al advertir la presencia de los efectivos de la fuerza federal de seguridad, los sospechosos intentaron huir por el camino de barro y tierra colorada.

Entonces, los efectivos del escuadrón N° 10 de Eldorado, en Misiones, persiguieron a los conductores de las camionetas Ford Ranger y Volkswagen Amarok que pretendían escapar a alta velocidad por el precario camino. Luego de rodear a ambos vehículos, los efectivos comprobaron que los conductores habían abandonado los rodados y huyeron.

Al revisar ambas camionetas, abandonadas cerca del Paraje Avellaneda, a pocos kilómetros de la ciudad de Wanda, los uniformados de la Gendarmería hallaron 121 bultos con 2741 paquetes en su interior. Luego de que los técnicos de la fuerza federal de seguridad sometieron a la acción de los reactivos químicos algunos de los ladrillos prensados, establecieron que se trataba de marihuana. La droga secuestrada pesaba un poco más de 2635 kilos y estaba valuada en más de US$2.630.000.

El elemento diferente en esa escena habitual que se registró en la frontera caliente del tráfico de marihuana donde resulta habitual que, ante la presencia de alguna patrulla de la Gendarmería o la Prefectura, los “paseros” abandonen los camiones con droga, fue que las dos camionetas usadas para transportar la droga habían sido robadas en el Gran Buenos Aires, en marzo y julio, respectivamente.

Según fuentes de la Gendarmería, la Ford Ranger y la Volkswagen Amarok habían sido robadas a mano armada en San Justo, en el partido de La Matanza. Este hecho puso al descubierto una nueva metodología aplicada por los narcotraficantes, que comenzaron a utilizar vehículos robados en el conurbano para transportar la droga acopiada en medio de la selva misionera, cercana a río Iguazú, hasta los centros de distribución, en Rosario y en el conurbano.

El circuito de la marihuana en esa zona de la frontera comienza en Paraguay, donde los “paseros” cruzan la droga en botes o lanchas por el río Iguazú. Después, al llegar a la costa de Misiones, esos bultos con marihuana quedan estibados en algún lugar del interior de la selva, hasta que se “enfríen” y se abra una ventana de impunidad en la que los narcos puedan sacar la droga de la selva y llevarla a destino.

Esta es una de las etapas más críticas del proceso de traslado, debido al riesgo de que los integrantes de la organización criminal que deben llevar la droga puedan ser interceptados por alguna patrulla de una fuerza federal de seguridad.

En esa parte del proceso de traslado fueron sorprendidos los narcos, que optaron por abandonar el millonario cargamento ante la presencia de los efectivos de la Gendarmería que los interceptaron cuando intentaban llegar a la ruta nacional 12 y por esa vía de comunicación, emprender el viaje con destino a Buenos Aires o Rosario.

Habitualmente, las camionetas de alta gama y doble tracción que se robaban en el Gran Buenos Aires tenían como destino Paraguay o Bolivia, donde las bandas las cambiaban por droga. No resultaba una práctica común, hasta que quedó al descubierto por el operativo de la Gendarmería realizado en las últimas horas en Misiones, que las organizaciones que se dedicaban a robar esos vehículos los usaran para pagar la marihuana, en lugar de utilizarlos como moneda de cambio por el cargamento de droga.

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Nadie explicó, hasta el momento, cómo llegaron ambas camionetas desde San Justo hasta Misiones, sin que fueran interceptadas por algunos de los controles que deberían realizarse en las rutas de la Mesopotamia. Los delincuentes que robaron ambos vehículos en marzo y en julio pasados los usaron para circular y nadie los paró a pesar que tenían un pedido de secuestro vigente porque habían sido sustraídos en jurisdicción de la policía bonaerense.

En medio de la selva misionera, cerca de la frontera caliente de la marihuana y lejos de los lectores de patentes y controles policiales, los narcotraficantes comenzaron a utilizar las camionetas 4x4 para poder transportar la droga por caminos que, en realidad, constituyen picadas en medio de la espesura verde.

Debido a la tecnología que tienen los vehículos, en la actualidad, que cuentan con las denominadas llaves presenciales, las dos camionetas secuestradas en poder de los narcotraficantes en Misiones forman parte del universo rodados que fueron sustraídos a mano armada.

Según las consultoras de seguridad y rastreo satelital de vehículos, el 75% de los rodados que se robaron en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) fueron sustraídos a mano armada y en la vía pública. Esto significa que para apoderarse de la Ford Ranger y la Volkswagen Amarok, secuestradas en poder de narcotraficantes, los ladrones que las robaron en marzo y julio pasados, en San Justo, amenazaron con armas a los dueños para que les entregaran los vehículos.

Dicha circunstancia marcó un crecimiento en la violencia aplicada por los delincuentes en los robos de vehículos, circunstancia que deriva un mayor riesgo físico para las víctimas que quedan a merced de delincuentes que los apuntan con armas de fuego para doblegar cualquier resistencia.

El aumento de la violencia en los robos de vehículos tiene dos causas principales: debido a la modificación de los sistemas de encendido de los automóviles, los asaltantes necesitan de la denominada llave presencial para poder llevarse el rodado y la única forma de obtenerla es mediante la amenaza con un arma de fuego al propietario del vehículo.

Además, partir de la proliferación de estos dispositivos disminuyeron los hurtos de automóviles estaciones en la vía pública, en los que los ladrones que se dedicaban a esta modalidad, también conocidos como “yugueros”, usaban una ganzúa confeccionada con una percha de alambre para levantar el seguro del vehículo. Luego mediante un “puente”, ponían en marcha el automóvil y se lo llevaban. Pero con la instalación masiva de sistemas de alarma y llaves presenciales, los delincuentes recurren cada vez más a las armas.

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Este aumento en la violencia en los robos de automóviles, quedó expuesto en las estadísticas realizadas por el Ministerio Público Fiscal bonaerense que indicaron que, durante 2022 se iniciaron 26.529 investigaciones por “hurto agravado de autos dejados en la vía pública”.

Esa cifra representó un crecimiento de 32,3 % con respecto al año anterior, cuando se denunciaron 20.052 robos de automóviles con esa modalidad.

Según cifras oficiales, en La Matanza, durante 2022, se denunciaron 3000 robos de vehículos en los que los asaltantes usaron armas. Dicho distrito en conjunto con Lanús y Lomas de Zamora, registran la mayor cantidad de denuncias por robos de vehículos: 14.533. Esta cifra representa el 28,4 % de los 51.111 rodados que fueron sustraídos durante 2022, en territorio bonaerense.

De los 78.128 vehículos robados durante 2022 en nuestro país, 43.290 corresponden a automóviles y 30.617 a motos; el resto a camiones, camionetas, taxis, remises y máquinas viales. Las estadísticas oficiales indicaron que el robo de vehículos, durante 2022, creció 19,6% con respecto a 2021.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/seguridad/red-delictiva-roban-camionetas-de-alta-gama-en-el-conurbano-para-cruzar-drogas-por-la-frontera-nid24092023/

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